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Reconoce UAEH incansable labor de Saúl Uribe Ahuja




La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) lamenta profundamente el reciente fallecimiento del connotado abogado, historiador y filántropo Saúl Uribe Ahuja, quien donó a esta casa de estudios su colección de libros históricos conformada por más de 45 mil volúmenes, considerado un legado de Leona Vicario, benemérita de la patria.


Saúl Uribe nació en Orizaba, Veracruz, en 1928. Inició sus estudios básicos en el entonces Colegio Simón Bolívar en 1935 durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, donde concluyó la secundaria y preparatoria.


En 1946 se incorporó a la Escuela de Jurisprudencia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el antiguo edifico de San Idelfonso. Ahí obtuvo una rigurosa formación de la mano de destacados juristas y maestros, que posteriormente fue el sustento de su prestigio en el ejercicio de su profesión y que le avalaron el recibimiento del Premio “Miguel Lanz Duret”, por haber obtenido promedio 9.8 en sus estudios universitarios.


Después de fundar su despacho se desempeñó en emblemáticos casos que refrendaron su capacidad intelectual, como el de los denominados Picapiedra, que iban al Pedregal de San Ángel de la Ciudad de México a romper la roca destinada a cimientos. Además, luchó por el Patrimonio de la Fundación “Gonzalo Río Arronte”, entre otros.


En 1950 heredó de su padre la Hacienda de San Francisco Ocotepec, localizada en los Llanos de Apan, Hidalgo, conocida por haber pertenecido a Leona Vicario, “Benemérita Madre de la Patria”. Lo anterior lo involucró poco a poco en el estudio de la historia hacendaria de la región y de México.


Fue así como reconstruyó el Casco de la propiedad, lo enriqueció con el fin de enaltecer la finca y preservar los objetos que fueron de tan importante dueña, hasta que logró que se declarara Monumento Histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).


Su aportación a la herencia cultural de Hidalgo es muy valiosa, pues en 2015 su investigación histórica y la organización jurídica de la defensa permitió que la UNESCO declarara al Acueducto del Padre Tembleque como Patrimonio de la Humanidad en julio de 2015, obra única que permanece en perfectas condiciones con 137 arcos y 43 kilómetros de desarrollo, mismo que es considerado el más largo y alto en el mundo.


Su incansable curiosidad lo llevó a reunir, durante sus años de vida dedicados al trabajo histórico, varias colecciones de libros que en conjunto suman más de 45 mil volúmenes, las cuales guardó, conservó y cuidó en el casco de la Hacienda de San Francisco Ocotepec, hasta que en el año 2017 decidió donarlos a la UAEH para su análisis y provecho de todos los hidalguenses. Estos ejemplares se conservan en la Biblioteca Central de la máxima casa de estudios, localizada en la Ciudad del Conocimiento.


Esta institución educativa entregó en 2018 la estatuilla “Spiritus Universitas” a Saúl Uribe Ahuja, en reconocimiento por su alto compromiso académico, firme convicción y solidaridad con el engrandecimiento de esta casa de estudios.

Durante 2019 realizó incansables gestiones ante el Congreso de la Unión para presentar una iniciativa con el fin el de nombrar al 2020 “Año de Leona Vicario”, algo que logró cumplir con apoyo de la diputada federal Marivel Solís Barrera. El 27 de febrero de ese mismo año fue reconocido como miembro de la Academia Nacional de Historia y Geografía (ANHG), patrocinada por la Universidad Nacional Autónoma de México.


La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo reconoce la incansable labor de Saúl Uribe Ahuja, quien entregó su vida a su país, a su historia, a la herencia cultural, así como a la defensa decidida dedicada a la conservación de ellos para las generaciones futuras. Su legado será siempre recordado a través de los monumentos históricos, patrimonios de la humanidad y cinco colecciones de libros históricos que preservará la UAEH para todos los hidalguenses

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